miércoles, 29 de agosto de 2012

Un buitre volando alto… (sigue resguardada)


He escrito esta hoja más de cincuenta veces en mi cabeza, no hallaba la forma correcta de desatar las ideas, pero todo llega en forma adecuada, como todo en el universo.

Lunes, solo pensaba en ver a aquel amigo de batallas incontables. Darle ese abrazo que le remarcara que aquí siempre tendrá una mano. Pero no llego ese abrazo. El Mayo se ha ido, se fue volando entre el aire y los sueños del futuro tan maravilloso que ha forjado ya…
Solo quiero escribir lo que siento, antes que no pueda ordenar nada. Aquí voy. Esto es para ti Mariuz

 

No recuerdo cuando fue la primera vez que te extrañe, que quise verte y reír a tu lado. No recuerdo como fue cuando empezamos a ser amigos siquiera. Pero si es así, es porque, hay tanto que recordar, hay tantos instantes que llevo atesorados en mi gastada memoria como para aferrarme a uno solo…

Esto no es una despedida, ni siquiera es una vaga letanía, es acaso un pequeño resumen de noticias, preciso ahora que la vida nos sigue dando vueltas en el aire. Ahora que no se si mañana pueda seguir recordando este sentir…

Así como muchos recuerdos que se van de mi lóbulo frontal hasta mi almacén de escasos bytes, no recuerdo cuando fue la primera vez que hablamos de tener hijos, de la descendencia, del linaje. No recuerdo cuantas apuestas, cuantos vaticinios hicimos acerca de quién sería el primogénito de los cubos, quien sería el que tomaría el mando de este futuro que poco a poco se va a haciendo más presente. Pero este escrito no habla del pequeño buitrillo que empolla hoy en un vientre bien elegido. No. hoy quiero ser envidioso y hablar de mi Mario, de aquel cubo, de aquella pieza de este rompecabezas cuadrado, de este ser que hoy llamo hermano y amigo.

Pero, qué puedo yo hablarles de aquel que no tiene ni tuvo jamás pelos en la lengua, de aquel chico de barrio cuate de los malos, amigo de los peores. Que aditamento puedo yo agregar al vaquero sin acento (bueno a veces se le olvida) que lo haga verse mas hombre, mas novio, mas hijo hermano o tío. Mas primo o sobrino, mas nieto o compañero, mas enemigo ni rival…

No podría enumerar tus virtudes, porque sería limitarte, o mentir al creer que solo puedes dar lo que ya has dado, cuando tus cubos bien sabemos que puedes dar esto, y muchísimo más. Yo lo sé, y ella lo sabe, por eso se que la elección fue asertiva, como cada paso que has dado, incluso al irte lejos a ser hijo de la Narro.

Volveremos a ver en el cielo la Toposeñal? Le haremos el día una vez más a la mano? Ucher volverá a silbar? El M grande continuara gobernando? Cuantas cosas son inciertas hoy, cuantas importan en verdad, cuantas valen más ahora que eso que se gesta en un vientre, que crece y se multiplica a una velocidad incalculable. O se puede calcular? Será Abril? Empiezo a divagar…

Marius, amigo mio. Sabe que siempre tendrás esta mano dispuesta a aproximarse a ti cuando la necesites. Sabe que el camino sigue, que aunque diferente cada instante, seguimos adivinando el futuro de los cuatro. Pero eso sí, muchísimo más maravilloso ahora que viene la réplica del terremoto que eres…

Las ideas se desvanecen, he alcanzado a decirte todo lo que quiero, he dejado en claro mi sentir? No lo se. Y temo dejar palabras inútiles aquí escritas. Palabras que no logren darte el aliento que solo un amigo puede darte. Soy un amigo? Lo he sido cuando lo has necesitado?

Te quiero amigo mio. Te felicito por el paso que has dado, paso que no cualquiera da. Pero obvio, eres tú. El que marca el ritmo. Aquí sigue tu comandante.

Y que siga quedando claro: soy el chino antrax, y soy gente del Mayo.

domingo, 5 de agosto de 2012

Sentí tu adiós… ®


Viajando lento por la carretera, el sol agonizaba tras las nubes que me impedían verlo, solo afilaba al punto dorado la orilla de los cerros. Sentí tu adiós. Sentí que te ibas de aquí, de este mundo, de tu México, que es más tuyo que de muchos de los que hemos nacido en esta tierra.
Sentí que te ibas, y busque la primer canción con la que te conocí, que ni siquiera era tuya. Pero hablaba de ti. Por un instante aquel pintor de Úbeda dibujo en mi mente a una mujer como un tigre, agazapado, pero no esperando a atacar. Calmada, suave, morena. Tremendísima mente melancólica. Y fue como llegue a ti, a tu voz que alimenta esas heridas que quedan en el corazón, las que no cierran nunca, las que arden aun más cuando son viejas que nuevas.

Ahora recuerdo tu voz, el dolor de tu ser. Te intento ver al lado de Friducha, amándola como solo ustedes pudieron entenderse. Recuerdo tu Llorona rasgando partes de mi alma que jamás creí sentir. Te recuerdo llorando en el escenario. Te extraño ahora más que nunca.

Y aunque te quedaste más de lo que tu cuerpo soportaba, tu alma no podía irse de aquí, pues en cada canción te dejaste un trozo de ella. Y cada canción que alimenta el corazón del pueblo que te aplaudió siempre jamás te dejara partir. Así que discúlpanos que el resto de tu alma que ahora se desprende de tu gastado cuerpo a donde quiera que vaya, se vaya mutilada. Pero sé que así lo quisiste tú. Pues en cada canción nos dejas tú más intimo ser.

Ahora te vas, y siempre extrañare tu ausencia. Te vas como siempre quisiste: cantando. Pero tú, tú no nos extrañes. Ve allá, a donde habitan Frida y Diego, donde Mercedes Sosa, donde Violeta Parra. Y sigue alimentando tu corazón con la compañía de todos aquellos que forjaron tu escencia única y excepcional.

Pero déjame a mí, tu amigo de la soledad, hallarte una buena noche calurosa de verano a las faldas del Tepozteco, en tu bello Ahuatepec!
Déjame a mi ir hasta ti, hasta el Boulevard de los sueños rotos, y aprender a reír como lloras tu mi Chávela!

Siempre te amare, amiga mía! Hasta siempre, que en el último trago nos vamos.